Sobre los Trastornos del Espectro Autista (TEA)

Los síntomas del Trastorno del Espectro Autista (TEA) son el resultado de las alteraciones generalizadas del desarrollo de diversas funciones del sistema nervioso central. Las causas que lo provocan están aún por descubrir, pero existe la clara coincidencia en todos los estudios realizados hasta ahora que están estrechamente relacionadas con la naturaleza biológica. Está claro también que no hay una causa biológica única, sino que estamos hablando de causas en las que intervienen muchos factores. Se consideran en la mayoría de los casos el papel de los factores hereditarios, con una contribución genética compleja que daría lugar a una gran variedad y complejidad de conductas dentro del mismo espectro.

Hay que tener en cuenta la interacción entre el potencial genético y el entorno biológico a nivel pre y perinatal. Puede ir también asociado a algunas enfermedades genéticas (fenilcetonuria, esclerosis tuberosa, neurofibromatosis y síndrome X frágil).

El autismo y el conjunto de trastornos denominados como de espectro autista (TEA) son algunos de los trastornos mentales más graves que afectan desde la niñez y durante toda la vida y tienen como principales características las dificultades en tres áreas: la comunicación, la socialización y la conducta.

La atención de los trastornos mentales graves en la infancia y la adolescencia es una prioridad actualmente desde los diferentes ámbitos de la salud y del bienestar de los niños y adolescentes, y más adelante, los adultos. De hecho este bienestar de los adultos vendrá dado por el buen abordaje y tratamiento que se haga desde la infancia.

I. La Prevalencia

Los últimos estudios epidemiológicos reflejan que los TEA afectan a 1/80 ó 1/100 según el último estudio presentado en la universidad de Yale, si tomamos en consideración todo el espectro del trastorno. El otro dato relevante es que los TEA afectan más a los hombres en una proporción de 4 a 1, respecto a la población femenina. Los estudios apuntan la incidencia de los TEA en la misma proporción en todas las clases sociales y culturas.

De acuerdo con la literatura internacional, la prevalencia de los TEA ha aumentado en los últimos años. Las causas de este incremento pueden atribuirse a diferentes factores: posiblemente se hace una mejor detección tanto por parte de los profesionales sanitarios como de las propias familias, al mismo tiempo, se ha producido un avance importante en las técnicas de diagnóstico y, también, las actualizaciones de las clasificaciones diagnósticas internacionales han ampliado el espectro de los trastornos que se relacionan con el autismo.

II. Como establecemos los diagnósticos

Desde la vertiente dimensional o fenomenológico podemos encontrar bajo el espectro del TEA, los siguientes diagnósticos:

  • El autismo clásico recogido en los manuales como síndrome de Kanner u otras formas de autismo infantil.
  • El trastorno generalizado del desarrollo no especificado (TGD-NOS), incluidas formas del autismo atípico.
  • El trastorno desintegrativo infantil, también llamado síndrome de Heller.
  • El síndrome de Asperger (SA).
  • El Síndrome de Rett.

 

El TEA se caracteriza por un desarrollo marcadamente anormal o deficiente de la interacción (relaciones sociales recíprocas anormales) y de la comunicación social, así como la presencia de un repertorio extremadamente limitado de actividades e intereses (donde se incluyen las estereotipias). Estas manifestaciones pueden variar mucho en función del grado de desarrollo y de la edad cronológica, pero siempre están presentes en el diagnóstico de autismo.

El TEA puede estar asociado a cualquier nivel de capacidad intelectual y de aprendizaje. Oscila entre problemas muy sutiles de comprensión o de limitación de la función social y discapacidades muy graves.

Y en otros casos se hace un diagnóstico asociado de discapacidad intelectual, que puede ser desde moderada hasta profunda. Un 38% de personas con TEA tienen un coeficiente intelectual inferior a 70, dos terceras partes de personas con TEA tienen asociada discapacidad intelectual.
En algunos casos, también, las personas afectadas pueden tener habilidades especiales. También pueden mostrar alteraciones del comportamiento, alteraciones emocionales, irregularidades de la ingesta alimentaria, alteraciones del sueño y conductas autolesivas.

Los perfiles de los síntomas secundarios o asociados son muy heterogéneos, con diferencias y muy importantes. Por esta razón, los profesionales responsables de los procesos diagnósticos deben identificar los síntomas nucleares del trastorno, es decir los puntos críticos que desencadenan el diagnóstico, así como los otros trastornos asociados (comorbilidad).

III. Qué áreas están más afectadas

Tal como hemos dicho anteriormente y en la definición del TEA y como citan las revisiones de las agencias de información, evaluación y calidad en salud (AIAQS), se demuestra y se hace evidente que las personas con trastornos del espectro autista presentan sintomatología afectada en las áreas de socialización, comunicación y conducta, y que hay que actuar en su abordaje de forma coordinada desde las diferentes vertientes: educativa, pediátrica, psicológica y neurológica.

Las personas con TEA presentan:

  • Alteración en el desarrollo de la interacción social recíproca, muestran pasividad en la interacción social, tienen una capacidad limitada de empatía y tienen capacidad para mostrar sus afectos.
  • Alteración de la comunicación verbal y no verbal, falta la habilidad para intercambiar comunicación recíproca, las competencias lingüísticas son peculiares (ecolalia, inversión pronominal o inversión de palabras), y con frecuencia tienen graves dificultades para identificar las emociones de los demás.
  • Un repertorio restringido de intereses y comportamientos. Su actividad imaginativa está afectada. Presentan patrones de conducta repetitivos y ritualistas. Y también trastornos de la comunicación social. A menudo, presentan una gran resistencia al cambio. Cualquier cambio insignificante en el entorno les puede provocar un profundo malestar.

Muchos niños y niñas desarrollan intereses específicos sobre temas peculiares (planetas, dinosaurios, calendarios, guías de teléfono ...) y otros tienen una sensibilidad inusual por los estímulos sensoriales-táctiles, auditivos y visuales.

IV. Como hacemos el abordaje

En AMPANS atendemos a personas con trastorno del espectro autista de bajo funcionamiento, es decir, personas con autismo y discapacidad intelectual. Tal y como refleja la gráfica, el número de personas atendidas con TEA en nuestros servicios se está incrementando, sobre todo en cuanto a los servicios educativos y de residencias para niños.

abordaje

En el servicio residencial de niños y adolescentes de AMPANS, un 32% de los residentes presenta un TEA y en la escuela de educación especial Jeroni de Moragas un 15% de los alumnos. Seguramente que esta mayor incidencia en la población infantil del espectro viene dada por la mejora en la detección y el diagnóstico TEA de forma temprana. Posiblemente y siguiendo la tendencia de las estadísticas internacionales en los próximos años, la incidencia de los trastorno irá igualando en los servicios de adultos y de niños.

V. La escuela y los hogares de niños y adolescentes de AMPANS disponen de entornos adaptados para aprender y vivir en calidad

La intervención de los profesionales de los servicios de AMPANS están basados en programas educativos especializados y estructurados en base a métodos que muestran evidencias empíricas con resultados efectivos. Trabajamos con metodología TEACCH, se trata de un método educativo pensado para personas con autismo y con problemas de comunicación, iniciado en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), y se articula en base a:

Aprendizajes estructurados: distribución de los espacios habitados por el niño / adulto, ya sean las aulas de la escuela (espacio de aprendizaje) o los espacios del hogar (donde hace vida) para que den información a la persona de lo que sucederá. Esta ayuda del entorno le permitirá anticipar, aumentar su autonomía y disminuir la angustia.

Los diferentes niveles de estructura corresponden a:

  • Estructura física: hay que usar límites visuales que marquen los espacios dedicados a cada actividad (trabajo individual, juego, recreo, comida, higiene ... Hay siempre disminuir las distracciones visuales y auditivas.La escuela Jeroni de Moragas y las residencias de niños y adolescentes del Cerro y la Caseta (Pineda de Bages) disponen de espacios adaptados siguiendo las pautas de la estructura física.

 

  • Horarios individualizados: Disponer de un plan del día (agendas, paneles, horarios en lugares bien visibles y referentes ...)
  • Sistemas de trabajo independiente, que ayuden a controlar la secuencia de las actividades. Normalmente se utilizan actividades que van de izquierda a derecha de la mesa con un recipiente a la derecha para colocar la tarea finalizada.
  • Rutinas que ayudan a anticiparse ya ubicarse en el espacio y en el tiempo. Actividades que pueden estar acompañadas de músicas o referentes visuales.
  • Organización visual que es el canal más inteligible para las personas con TEA, mucho más que el auditivo.
  • Siguiendo esta misma línea de trabajo hacemos el abordaje de la conducta bajo la perspectiva del Apoyo Conductual Positivo y elaboran planes de apoyo individuales de la conducta basados en la aplicación de reforzadores y mesas de contingencias, siempre de acuerdo a la su capacidad de comprensión, motivación y preferencias de la persona atendida.
  • Estrategias para trabajar la atención conjunta para facilitar la mejora de la comunicación y del lenguaje, se introducen las estrategias metodológicas, como el plan de comunicación total de Schaeffer y también el método PECS, herramienta pensada explícitamente para crear comunicación en personas que presentan graves alteraciones comunicativas como es el caso de los TEA. Ambos sistemas están pensados para trabajar con el intercambio de imágenes. Entre el 50-70% de las personas con TEA no utiliza lenguaje oral y por lo tanto resulta evidente el interés por el uso de sistemas alternativos / aumentativos de la comunicación (SAAC).

Para trabajar la participación y la mejora de las interacciones sociales, utilizan estrategias educativas basadas en la participación y la mejora de la atención. Creando entornos dinámicos y participativos. Se trabajan también estrategias para la mejora de las relaciones entre compañeros y de las habilidades sociales.

En general es importante trabajar la participación con el objetivo de mejorar el déficits funcionales, que limitan a los niños con autismo a compartir el efecto, los significados sociales y culturales con las otras personas y que influyen en las representaciones sociales que el niño construye y su capacidad para desarrollar una teoría de la mente.

Los servicios asistenciales de AMPANS, ya sea desde la vertiente educativa o residencial, están adaptados a las necesidades individuales de las personas con TEA. El enfoque global que se hace de la intervención favorece un desarrollo social y comunicativo en los contextos naturales de la persona en cuanto al aprendizaje de competencias esenciales, la ampliación de intereses y la intervención conductual positiva.

Fuente del artículo: http://www.ampans.cat/congresoconducta/es/component/easyblog/entry/129-trastorno-del-espectro-autista-tea?Itemid=208

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